Diputación de Sevilla

PERSONAJES SEVILLANOS EN EL ARCHIVO DE LA DIPUTACIÓN DE SEVILLA: EL LOCO AMARO



Uno de los hospitales existentes en Sevilla durante la Edad Moderna fue el de San Cosme y San Damián, aunque más conocido como el de los Inocentes o de los locos. Institución concebida más para la reclusión de los enfermos mentales, dementes y otras clasificaciones del amplio espectro de inadaptados sociales, que como centro sanitario y de sanación.

Consta su existencia ya en el siglo XV dilatándose hasta el siglo XIX. Estaba situado en un edificio de la calle Real, en la collación de San Marcos, lindando con el llamado "callejón de los locos" y con unos locales anejos al noviciado de los jesuítas de la iglesia de San Luis. Hoy su rastro queda en la denominación de la calle Inocentes, a la espalda del conjunto de la iglesia citada.

Pues bien, uno de los personajes singulares de la Sevilla del siglo XVII fue el conocido popularmente como el loco Amaro, que estuvo acogido en este hospital de los Inocentes. Se hizo famoso por sus sermones, más propiamente charlas públicas, que daba en plena calle y cuyo tema central eran sus críticas a la Iglesia y a sus ministros. Estos sermones se publicaron en 1869 por la Sociedad de Bibliófilos Andaluces. (ENLACE DESCARGA DOCUMENTO)

 
En el fondo documental del Hospital de los Inocentes que se conserva en el Archivo de la Diputación de Sevilla, (ENLACE FONDO DOCUMENTAL), se encuentra el registro de ingreso y de la defunción de este famoso loco Amaro, cuyo asiento se transcribe:

“En 23 de octubre de 1681 años entró en esta casa de los Inozentes Amaro Rodríguez, vecino de Arcos. No trajo más ropa que la que traía puesta, sin capa. En veinte y tres del mes de abril de 1685 años murió. El contenido arriba, Amaro Rodríguez, y se enterró en la parroquia de san Marcos” (Libro de entrada de enfermos y de difuntos. 1679-1685. Inocentes, 53)

Por este registro sabemos que Amaro Rodríguez estuvo en el citado hospital algo menos de cuatro años, pero desconocemos otros datos sobre su vida, como su edad, su profesión o su estado civil, aunque según las noticias de la época y el contenido de sus discursos, su mal procedía de la infidelidad de su mujer. Sólo sabemos de él lo que se recoge en sus famosos sermones; ahora bien, dado el tiempo transcurrido entre estos, su transcripción en el siglo XVIII y su edición impresa en e siglo XIX, como dice el profesor Reyes Cano, “obliga a ser precavidos en cuanto a la historicidad de estos Sermones fuertemente mediatizados por la influencia de unos mecanismos propios de una literatura «del loco»”(1) 

Es cierto que en sus discursos públicos en las calles y plazas sevillanas la mujer, al igual que algunos sectores de la Iglesia, no salían muy bien parados, según se decía porque el motivo de su locura había sido la infidelidad de su mujer con un fraile. En este sentido es muy interesante la lectura del artículo de Inmaculada Caro Rodríguez, “La visión de la mujer en los sermones del loco Amaro” (2)

Para terminar, se puede acceder a más información sobre Amaro y sus sermones en el trabajo de Luc Torres, del que extraemos estos párrafos:

Conocemos a través de un estudio historiográfico contemporáneo, el difícil estado financiero en que se encontraba el Hospital de Inocentes en tiempos del loco Amaro. Por lo visto los enfermos pasaban mucha hambre y sufrían maltrato por parte de sus cancerberos o loqueros. Como se ve en el texto de los sermones, el loco denuncia esta situación, así como la discriminación social en Sevilla, donde los pobres sufrían la represión de las fuerzas de orden público en defensa de los intereses de los potentados, como hicieron unos años más tarde otros ingenios sevillanos propagandísticos o agitadores de la época como Francisco Martínez de Mata, Gaspar de Jaén o Gasparillo durante el reinado de Carlos II.
 

Aunando el contexto festivo con el contexto histórico en una época de clara decadencia moral, política y económica, quizás podamos entender mejor el mensaje que nos quiso mandar el loco Amaro a través de los siglos: la denuncia de la injusticia es un deber cívico, por esto a los locos hay que hacerles caso o por lo menos tratarlos con cordura”. (3)


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(1) Reyes Cano, Rogelio (1992). «Los ‘sermones’ de Amaro Rodríguez, un ejemplo de la literatura del ‘loco’ en la Sevilla del Siglo de Oro». En: Peira, Pedro et al (eds.), Homenaje a Alonso Zamora Vicente, vol. 3, t. 2. Madrid: Castalia, pp. 277-294.

 

(2) Revista Internacional de Culturas et Literaturas, nº 21 (2018) (consulta 28-8-2019)


(3)  Torres, Luc: “El loco Amaro Rodríguez ¿trasunto del obispillo de San Nicolás?” en Serenísima palabra. Actas del X Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro. (Venecia, 14-18 de julio de 2014), Venezia: Edizioni Ca' Foscari, 2017, pp. 831-840.
https://edizionicafoscari.unive.it/libri/978-88-6969-164-5/ (consulta 28-8-2019)
 

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